Los comparativos

A los seres humanos nos encanta comparar. Nos pasamos el tiempo hablando de si un libro es mejor que otro o de si una película es menos interesante que otra. También comparamos nuestras alturas, la longitud de nuestro pelo o cuánto nos gusta una u otra comida.

Para todo ello, en español usamos los comparativos. Los comparativos son estructuras que creamos, a menudo, con adjetivos y adverbios.

Con ellos podemos expresar tres tipos de comparación: comparaciones de superioridad, comparaciones de inferioridad y comparaciones de igualdad. Además, como veremos, existen también unos pocos adjetivos irregulares.

Comparativos de superioridad

Para hacer estos comparativos usamos la siguiente estructura:

más + adjetivo/adverbio + que

Por ejemplo:

  • Anabel es más paciente que José.
  • La bici de mi prima es más rápida que la mía.
  • Los italianos hablan más alto que los españoles.

Como podemos ver, nos sirve para expresar que una de las partes (Anabel, por ejemplo) representa en mayor grado lo que expresa el adjetivo o el adverbio (la paciencia en el primer ejemplo) que la otra parte (José, en este caso).

Comparativos de inferioridad

En este caso la estructura es:

menos + adjetivo/adverbio + que

Por ejemplo:

El jugador de amarillo es menos alto que el jugador de blanco
  • Miranda es menos morena que tú, por eso se quemó en la playa.
  • Jugar al voleibol es menos violento que jugar al fútbol.
  • He llegado menos tarde que tú, pero he llegado tarde igualmente.

Esta estructura sirve para expresar justo lo contrario que la anterior. Es decir, una de las partes (Miranda) representa en menor grado lo que expresa el adjetivo o el adverbio (ser morena) que la otra parte (tú).

Comparativos de igualdad

En este caso, estamos ante una estructura que nos sirve para expresar que ambas partes experimentan por igual lo expresado por el adjetivo o el adverbio. Su estructura es la siguiente:

tan + adjetivo/adverbio + como

Por ejemplo:

El libro que está leyendo es tan viejo como los demás
  • El helado de menta y chocolate está tan rico como el de naranja y chocolate.
  • He llegado tan rápido a la meta como tú, pero hiciste trampa, por eso has ganado.
  • He leído fanfics que son tan largos como Los Miserables.

Lo comparativos de igualdad tienen una peculiaridad. Si los negamos obtenemos, en realidad, un comparativo de inferioridad. Por ejemplo:

  • Los libros de ese Ursula K. Le Guin no son tan largos como los de Brandon Sanderson.

Decir esto es lo mismo que decir:

  • Los libros de Ursula K. Le Guin son menos largos que los de Brandon Sanderson.

Comparativos irregulares

Algunos adjetivos nos van a dar problemas. Como norma general, podemos echar la culpa de casi todos los problemas que nos encontramos en español al latín. Este es uno de esos casos.

Son adjetivos que vienen directamente del comparativo latino y que no nos dejan usar más que o menos que. Por suerte, no son demasiados. Aquí tienes algunos:

mejor que y peor que
  • Shakespeare era mejor dramaturgo que Cervantes.
  • Góngora era peor poeta que Quevedo.

En ninguno de estos casos podemos decir *más mejor que, *menos mejor que, *más peor que o *menos peor que.

mayor que y menor que
  • Mi perro es mayor que el tuyo.
  • Mi hija es menor que la tuya, por eso va un curso por debajo.

En general, igual que en el caso anterior no podemos decir *más mayor que, *más menor que, etc. Sin embargo hay algunos casos en los que sí que podremos ver la estructura más mayor, aunque no los veremos aquí.

La comparación de sustantivos

Aunque la mayor parte de las veces comparamos adjetivos y adverbios, a veces también podemos comparar sustantivos. En este caso, lo que estamos comparando son cantidades.

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En realidad Dr. Who todavía tiene muchos más capítulos que Anatomía de Grey
  • He comido más tofu que.
  • Sandra tiene menos libros que Abril, pero se los ha leído todos.

Cuando queremos expresar igualdad la estructura cambia un poco:

  • Yo creo que Anatomía de Grey tiene tantos capítulos como Dr. Who.
  • Esta receta lleva tanta harina como agua.

Si nos fijamos, en este caso tanto/a/os/as tiene que coincidir tanto en género como en número con el sustantivo al que acompañan: tantos capítulos, tanta harina

La comparación de verbos

El caso de los verbos es parecido al de los sustantivos. Podemos usar las estructuras comparativas para expresar la cantidad, la frecuencia o la intensidad de lo que está expresando el verbo. Vamos a ver algunos ejemplos:

  • Siempre intento hablar menos que mis alumnos. Lo más importante es que hablen ellos.
  • Los hombres hablan más que las mujeres, pero todo el mundo piensa que es al revés.
  • Yo corro tanto como tú, pero presumo menos que tú.

Mientras que en el caso de los sustantivos tanto cambiaba según el sustantivo al que acompañaba, en este caso siempre vamos a usar tanto como.

Para practicar, lo mejor es elegir grupos de cosas que puedas comparar. Aquí te doy algunas ideas, pero puedes elegir cualquier cosa que te inspire.

Si quieres, puedes crear tus propias oraciones y ponérmelas en los comentarios. Yo te contestaré con la solución.

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